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Voy a entregar mi corazón, Pablo Olivares |
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Visita su sitio oficial www.pabloolivares.com.ar
Mucho rock, mucho corazón, mucha entrega. Así es “Voy a entregar mi corazón”, el nuevo disco de Pablo Olivares y su banda.
Pablo Olivares, junto a su banda, lanza su segundo trabajo discográfico titulado “Voy a entregar mi corazón”, en el que trabajó arduamente durante noviembre de 2006.
Pablo Olivares nos entrega un disco que buscará, a partir de su estilo y sus canciones, superar el trabajo anterior, “Luz en mi vida”.
Integramente grabado en la Argentina y con producción artística de Tony Palacios (ex guitarrista de la banda americana Guardian), el disco de Pablo Olivares verá la luz durante el mes Mayo.
Las 11 canciones que componen la placa son de propia autoría de Pablo Olivares. El estilo predominante es el rock, aunque, paradójicamente, el corte que da nombre al disco es la única balada, cuya lírica redondea la filosofía central de cada canción. Dentro de estas composiciones rockeras, hay para todos los gustos: hard rock, heavy y alguna tendencia al punk, entre otras corrientes.
“Voy a entregar mi corazón” estará disponible en CD y DVD, conteniendo éste último 2 videoclips filmados en Rusia. La presentación vendrá en un empaque especial, lo cual realzará la calidad visual de esta cuidada producción.
Biografía Pablo Olivares
Su crianza en una familia cristiana, su reniego de las cosas de Dios y posterior huída de todo lo que tenga que ver con lo cristiano y la situación extrema que lo hizo volver a los pies de Dios, hablan del testimonio de un hombre que, aunque quiso, no pudo escapar a los brazos de Jesús. Cuando Pablo Olivares consiguió la fama tan anhelada por él, al formar la banda de heavy metal Halógena y firmar contratos millonarios, pareció haber cumplido su máximo sueño. Pero en lo que se suponía era la cúspide de su carrera, un grupo de secuestradores estuvo a punto de poner fin a sus sueños de gloria y fama en el mundo musical. Durante su cautiverio de horas, Pablo pudo ver la mano de Jesús liberándolo de una muerte segura al confesar con sus resquebrajados labios que creía en la existencia de Dios.
Tras el autoexilio musical, que lo llevó a tierras norteamericanas, tal vez pensando que la guitarra pasaría a formar parte de su museo personal, Pablo Olivares comenzó a reencontrarse a sí mismo y al artista que llevó dentro desde su niñez. Su esencia seguía siendo la misma, solo que la decisión que había tomado en sus años de adolescencia había sido la equivocada. Un nuevo Olivares comenzaba a tomar forma en ese momento, pero la lucha interior de no querer hacer nada que se asemeje a su oscuro pasado, hacía que Pablo desviara la mirada de las oportunidades que le surgían para volver a hacer música.
Pero como los planes de Dios nunca pueden truncarse, tarde o temprano, Pablo tendría que hacer algo con el arte que casi destruye su vida. Y lo hizo, esta vez, para llevar a los pies de Cristo a todo el que lo escuche.
Así nació “Luz en mi vida”, álbum con el que Pablo Olivares recorrió no solo la Argentina, su país natal, sino también decenas de países de América Latina, algunos de los cuales ni siquiera había pisado en su época de Halógena. Los Estados Unidos también fueron testigos de las canciones y el testimonio de este músico. Y hasta Rusia lo recibió prestando sus locaciones para la filmación de sus videoclips.
Su mensaje y su canto sirvieron para que miles de jóvenes supieran que existe un Dios que puede librarlos de las drogas, el alcoholismo, el ocultismo y la misma muerte, tal como lo hizo con el propio Pablo.
Artísticamente hablando, el disco “Luz en mi vida” fue depositario de las miradas de los periodistas y críticos musicales, al punto tal de ser nominado a las principales premiaciones que existen en el mercado musical cristiano: “Latin Grammy”, “Dove Awards” y “ARPA”, siendo galardonado en dos rubros en ésta última (“Lanzamiento del año” y “Album de rock del año”, en 2005).
A casi tres años del comienzo de esta trayectoria, Pablo Olivares y su banda están en los umbrales del segundo trabajo discográfico en su trayectoria a nivel cristiano. Con un estilo rockero aún más definido que su anterior placa, emerge en las filas del Grupo CanZion “Voy a entregar mi corazón”.
Ya con más experiencia, Pablo Olivares encara su ministerio netamente hacia la juventud a partir de este disco. Según el propio músico, este disco “no le dará respiro a quien lo escuche. Son 11 canciones de honestidad brutal”.
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