 |
|
Un día a la vez |
|
|
|
escrito por Marcos Witt
|
|
12.03.2008 |
Un día a la vez
Marcos Witt
“Este es el día que hizo el Señor, me gozaré y me alegraré en él” - Salmo 118:24.
Podemos vivir cada día con gozo y alegria. Definitivamente no hay nada más triste que un cristiano triste. Usted y yo tenemos el poder de Jesucristo viviendo dentro de nosotros, la sangre de Jesús que nos cubre, nos lava y nos limpia, el Espíritu Santo que nos acompaña y la palabra de Dios que nos enseña, por lo tanto, tenemos razones suficientes para gozarnos y alegrarnos todos los días.
Cada día usted puede determinar si va a vivir alegre o triste. La alegría no depende de las circunstancias que nos rodean sino que es una fuente que Dios pone en cada uno de nosotros.
No importa lo que usted esté viviendo, ni lo que le hayan dicho los doctores, usted puede gozarse el día de hoy, porque “este es el día que hizo el Señor”.
Los doctores no tienen la última palabra. El único que tiene la última palabra es el Rey de Reyes y Señor de Señores. No se preocupe usted por el día de mañana. Jesucristo dijo en Mateo 6:33 “No se preocupen por el día de mañana porque mañana habrá tiempo para preocuparse”. Cada día -dice Jesús- tiene bastante con sus propios problemas. Sin embargo, Jesús no dijo, “desentiéndanse del mañana”, más bien lo que quiso decir fue, “disfrute y goce el día de hoy”. El no está diciendo que se olviden del día de mañana sino que no se preocupen por el mañana. Recuerde que las decisiones que usted tome hoy, afectarán el día de mañana, por eso gócese el día de hoy y cuando llegue mañana, las cosas van a estar arregladas.
Yo le quiero sugerir a usted este estilo de vida. Ponga un ojo sobre el día de mañana, pero mientras se goza en el día de hoy. Si usted quiere un carro nuevo, ponga el ojo en ese carro nuevo, pero mientras tanto gócese la carcacha que pueda tener el día de hoy. Muchos están tan preocupados por mañana que no se gozan el día de hoy. Hay tanta gente que está con su vista tan puesta en aquello que no disfruta lo que tienen hoy.
Quizás usted diga, “¿y qué hago con mis problemas?”. Cristo Jesús dijo, “en el mundo tendrás aflicciones (problemas)”, sin embargo, también dijo, “pero confiad porque yo he vencido al mundo”. Tenemos un Cristo que venció el mal, venció al diablo en la cruz del calvario, así que usted no tiene que preocuparse porque Cristo llevó nuestras preocupaciones.
Filipenses 4:6 dice, “por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, en toda oración y ruego con acción de gracias”. Por lo tanto, no se afane. El afán es el estar preocupados constantemente, no es el estar pensándolo, sino el estar tan preocupados, al punto de que es lo único en lo que pensamos. Jesucristo dijo en Mateo 6:31, “En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?” Por lo tanto, aunque usted se preocupe mucho, hay cosas que no podrá cambiar. Los desafíos no se van solo porque usted se preocupa. Si nada mas con preocuparnos se irían los desafíos y los problemas, a muchos de nosotros se nos hubieran ido los problemas hace mucho tiempo atrás. Hay mucha gente que se preocupa cuando no tiene que preocuparse. Se ponen nerviosos cuando no han tenido una crisis. Hay gente que le encanta preocuparse. Se preocupan cuando no tienen de que preocuparse. Dijo Jesús en Mateo 6:27, “¿Y quién de vosotros, por mucho que se afane, puede añadir a su estatura una medida?” Y quizás usted diga, “pero entonces, ¿qué hacemos con los afanes? ¿Qué hacemos con las necesidades? ¿Qué hacemos con nuestras preocupaciones? Llévelos a los pies de Jesús. La Biblia dice que El puede con nuestras necesidades.
1 Pedro 5:7 dice, “Echando toda nuestra ansiedad sobre Jesús, porque El tiene cuidado de nosotros”. El tiene cuidado de usted. Eche sus ansiedades sobre Jesús. Recuerde lo que dice Filipenses 4:6, “Sean conocidas sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego”. Cuando usted tenga una preocupación, en lugar de ir y divulgarlo por todos lados, lleve esa preocupación a los pies de Jesús. Visite al maestro, visite al Señor de Señores, al que puede con sus problemas y dígale, “Señor, aquí te traigo este problema, tengo una necesidad. Quiero encargarte esto. Necesito un milagro”. Yo le aseguro que si usted se toma el tiempo de llevarle su problema a los pies de Jesús, El tomará sus cargas, y le dará fuerzas, animo y nuevo gozo.
Hay una decisión que usted debe tomar. El salmista dijo en el Salmo 118, “este es el día que hizo el Señor, me alegraré y me gozaré en él”. No dice, “bueno, a ver como me va”, sino que el toma una decisión de vivir su día alegre. Usted también tome una decisión cuando se levante en las mañanas y diga, “hoy me voy a gozar, hoy me voy a alegrar, va a ser un buen día, el favor de Dios está sobre mí. Hoy me va a ir bien. Dios está conmigo”.
Es una decisión, no una emoción. No deje que el diablo, ni su jefe, ni su vecino lo decida por usted.
Nota: Puedes enviar este mensaje a quien tú quieras, haciendo click en el ícono del sobre en la parte superior de la noticia.
|
|
 |
|